La propuesta contempla adaptar embarcaciones de la Armada Nacional para recluir a internos de alta peligrosidad y limitar sus comunicaciones con estructuras criminales.
El Gobierno Nacional avanza en el estudio de una estrategia que busca utilizar buques de la Armada Nacional como centros de reclusión para internos considerados de alta peligrosidad, especialmente aquellos que, según las autoridades, continuarían ejerciendo influencia sobre organizaciones criminales pese a encontrarse privados de la libertad.
La iniciativa, denominada Estrategia de Reclusión Especial Marítima de Alta Seguridad (REMAS), es analizada por el Gobierno junto con los ministerios de Defensa y Justicia y el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec). El propósito principal sería aislar a determinados internos y dificultar que mantengan comunicación con integrantes de las estructuras delincuenciales que operan fuera de las cárceles.
Buques adaptados para máxima seguridad
De acuerdo con la información conocida hasta ahora, la propuesta contempla adecuar algunas embarcaciones de la Armada con espacios de reclusión, sistemas de vigilancia y mecanismos destinados a restringir las comunicaciones.
La medida surge ante la preocupación de las autoridades por el uso de algunos centros penitenciarios como lugares desde los cuales presuntos integrantes de organizaciones criminales continuarían impartiendo órdenes relacionadas con actividades como extorsiones, homicidios y tráfico de drogas.
Sin embargo, es importante precisar que el proyecto todavía se encuentra en etapa de preparación y evaluación. No se ha confirmado oficialmente una fecha para iniciar los traslados ni existe, hasta el momento, una embarcación anunciada públicamente como la primera “buque cárcel”.
Un primer grupo estaría bajo evaluación
Informaciones periodísticas señalan que las autoridades estarían evaluando un grupo inicial de aproximadamente 40 internos que podrían ser sometidos a este régimen especial.
Entre los nombres mencionados en reportes de prensa aparecen reconocidos cabecillas de estructuras criminales, entre ellos Digno Palomino y alias ‘El Negro Ober’. No obstante, la inclusión de estas personas debe entenderse como parte de una lista preliminar en evaluación, y no como una confirmación definitiva de que serán trasladadas.
También se ha planteado que las embarcaciones podrían permanecer en zonas marítimas próximas a Cartagena y Buenaventura, aunque todavía no existe una confirmación pública sobre el lugar exacto donde funcionaría este esquema.
Una estrategia que ya tiene antecedentes
El uso de embarcaciones militares para aislar a personas privadas de la libertad tampoco sería completamente nuevo en Colombia.
En 2007, durante el gobierno de Álvaro Uribe, el exjefe paramilitar Carlos Mario Jiménez, conocido como ‘Macaco’, fue trasladado temporalmente a una fragata de la Armada ubicada en el Caribe. Posteriormente, Diego Fernando Montoya, alias ‘Don Diego’, también permaneció recluido en una embarcación en el Pacífico.
En ambos casos, el objetivo era reducir la capacidad de comunicación de los internos con sus organizaciones criminales.
El debate que genera la propuesta
La iniciativa plantea un desafío importante para el sistema penitenciario colombiano: cómo garantizar que los internos considerados de mayor peligrosidad no continúen dirigiendo actividades criminales desde los centros de reclusión.
Al mismo tiempo, cualquier implementación deberá ajustarse a las normas penitenciarias, los derechos fundamentales de las personas privadas de la libertad y los controles judiciales correspondientes.
Por ahora, el Gobierno continúa evaluando la viabilidad de los llamados “buques cárcel”. El proyecto busca convertirse en una herramienta adicional para enfrentar el crimen organizado, pero todavía falta conocer cuáles serán las embarcaciones seleccionadas, dónde operarán, quiénes serán trasladados y bajo qué condiciones funcionará este nuevo régimen de reclusión.
Cupino Estéreo continuará haciendo seguimiento a esta propuesta y a las decisiones que adopten las autoridades nacionales sobre su eventual puesta en marcha.

