un partido que dejó importantes señales de alerta
La Selección Colombia Femenina Sub-20 cerró la fase de grupos con una derrota contundente ante Corea del Norte, vigente campeona mundial de la categoría. El conjunto asiático se impuso 3-0 y confirmó su superioridad en el Grupo E, mientras que Colombia avanzó a los octavos de final como una de las mejores terceras.
El resultado no borra el buen comienzo del equipo dirigido por Carlos Paniagua, que derrotó 3-1 a Costa Rica y empató 0-0 frente a Portugal. Sin embargo, el partido contra las norcoreanas mostró una versión colombiana con dificultades para controlar el ritmo, salir de la presión y generar peligro sostenido.
Una Colombia superada en intensidad
La primera gran falla estuvo en la intensidad de juego. Corea del Norte mostró mayor velocidad para mover el balón, presionar y recuperar tras pérdida. Colombia, en cambio, tuvo problemas para mantener la posesión y terminó defendiendo demasiado cerca de su propia área.
Cuando un equipo enfrenta a un rival que presiona con tanta coordinación, necesita ofrecer líneas de pase, movilidad y apoyos constantes. En varios momentos, las jugadoras colombianas quedaron aisladas y recurrieron a balones largos que no siempre encontraron destinataria.
Dificultades para salir jugando
Otro aspecto preocupante fue la salida desde el fondo. La presión asiática obligó a Colombia a tomar decisiones apresuradas, con pases imprecisos y poca claridad para superar la primera línea rival.
La defensa también tuvo dificultades para adelantar metros y mantener al equipo compacto. Esto generó espacios entre la línea defensiva y el mediocampo, situación que Corea del Norte aprovechó para instalarse en campo colombiano.
Poca respuesta ofensiva
En ataque, Colombia careció de profundidad y claridad. A diferencia del partido contra Costa Rica, cuando logró reaccionar y remontar, ante Corea del Norte no encontró los caminos para inquietar con frecuencia a la portería rival.
Las delanteras recibieron pocos balones en condiciones favorables y el equipo no logró sostener ataques prolongados. También faltó mayor presencia en el área y mejor conexión entre las mediocampistas y las jugadoras ofensivas.
Errores de concentración y control emocional
Los dos últimos goles llegaron desde el punto penal, después de que Colombia intentara mantenerse en el partido. Esto refleja otro punto por corregir: la concentración dentro del área y la necesidad de evitar acciones apresuradas cuando el rival aumenta la presión.
No se trata únicamente de señalar a una jugadora. Los errores defensivos suelen ser consecuencia de desajustes colectivos: coberturas tardías, malas distancias entre compañeras y falta de comunicación.
¿Qué debe mejorar Colombia?
Antes de los octavos de final, el cuerpo técnico deberá trabajar especialmente en:
- Mejorar la salida ante la presión rival.
- Mantener al equipo más compacto entre defensa y mediocampo.
- Aumentar la intensidad en los duelos individuales.
- Evitar faltas innecesarias dentro del área.
- Darle mayor movilidad y apoyo a las delanteras.
- Recuperar la confianza y la agresividad ofensiva.
Colombia enfrentará a Polonia en los octavos de final, el jueves 17 de septiembre, a las 11:30 de la mañana, hora colombiana.

